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Mittwoch, 17. Juli 2013

14.7. Chilling out in the Redwoods


Como ayer hicimos un paseo en bicicleta bastante largo (aunque espectacular), hoy decidimos llevarla tranquila. Primero fuimos a dar un paseo entre las Sequoias Sempervirens para ver al "Big Tree" y después fuimos al bosque de Lady Bird Johnson; es increíble el tamaño que alcanzan estos árboles: llegan a los 115 metros! Lo que me pareció aún más impresionante es el hecho de que pueden clonarse, sí, cuando un árbol se cae debido a una tormenta o cualquier otra razón, tarda mucho en descomponerse y todo el material genético sigue intacto, de modo que sobre él pueden crecer otras Sequoias Sempervirens, amén de helechos, arbustos, musgo y otras plantas pequeñas como el trébol.


Luego de disfrutar la paz que se siente en un bosque así nos dirigimos a Orik para ir a un auténtico rodeo estadounidense! Desde luego me acordé de mi primo Juan Carlos quien participó varias veces en un rodeo jineteando y haciendo otras suertes, me parece que  incluso salió en el periódico local. Y yo luego traduje y adapté la nota para el Gráfico de Xalapa.

 En fin,  llegamos a Orik y en el estacionamiento había un tractor con remolque en el que estaban colocados varios cubos de paja para servir de asientos. En él nos trasladamos hasta la entrada del rodeo. Ya en las tribunas, nos dimos cuenta que detrás de nosotros estaban sentados dos "paisanos"! Sí, dos mexicanitos de Guanajuato quienes seguramente llegaron de "mojados" ; muy amables nos explicaron las suertes y la puntuación. Klaus fue a comprar hamburguesas y hot- dogs y comimos, como todos unos gringos, acompañamos nuestros alimentos con una bebida gaseosa. Al inicio de la competencia llegó una especie de escaramuza portando las banderas de EE.UU y de California, luego de hacer un par de suertes formaron una línea y entonces se cantó el himno nacional y todos los presentes se pusieron de pie.  Se inició el rodeo con la suerte de lazar al toro: un jinete lo laza por los cuernos y el otro le tiene que lazar las patas traseras;  continuaron con el lazo de patas traseras, en esta suerte también participaron mujeres. Más adelante siguieron con "voltear" al becerro: un jinete se baja del caballo, toma al animal por los cuernos y lo voltea de modo que su dorso toque el suelo (bastante sorprendente!). En realidad hay similitud con la charreada, sólo que ésta es más colorida y la música más bonita! (Jeje).

Para terminar el día nos detuvimos en la costa a esperar la caída del sol.  Caminamos un buen rato por la playa, los chicos juntaron madera seca para una fogata. Como ya era tarde, cociné en el cámper un arroz con camarones y huevo revuelto (traté de imitar el arroz chino). Quedó bastante bueno y lo degustamos sentados en nuestras cómodas sillas plegables con vista a la playa y al mar. El sol no quería despedirse mas finalmente lo hizo como a las 9:30.

Ya de regreso al campamento hicimos la fogata y comimos bombones chamuscados.  Disfrutamos del cielo estrellado, dimos gracias al Creador por todas sus bellezas y el poder disfrutarlas tan plenamente…y nos fuimos a dormir.

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