Como ayer hicimos un paseo en
bicicleta bastante largo (aunque espectacular), hoy decidimos llevarla
tranquila. Primero fuimos a dar un paseo entre las Sequoias Sempervirens para
ver al "Big Tree" y después fuimos al bosque de Lady Bird Johnson; es
increíble el tamaño que alcanzan estos árboles: llegan a los 115 metros!
Lo que me pareció aún más impresionante es el hecho de que pueden clonarse, sí,
cuando un árbol se cae debido a una tormenta o cualquier otra razón, tarda
mucho en descomponerse y todo el material genético sigue intacto, de modo que
sobre él pueden crecer otras Sequoias Sempervirens, amén de helechos, arbustos,
musgo y otras plantas pequeñas como el trébol.
Luego de
disfrutar la paz que se siente en un bosque así nos dirigimos a Orik para ir a
un auténtico rodeo estadounidense! Desde luego me acordé de mi primo Juan
Carlos quien participó varias veces en un rodeo jineteando y haciendo otras
suertes, me parece que incluso salió en
el periódico local. Y yo luego traduje y adapté la nota para el Gráfico de
Xalapa.
En fin,
llegamos a Orik y en el estacionamiento había un tractor con remolque en
el que estaban colocados varios cubos de paja para servir de asientos. En él
nos trasladamos hasta la entrada del rodeo. Ya en las tribunas, nos dimos
cuenta que detrás de nosotros estaban sentados dos "paisanos"! Sí,
dos mexicanitos de Guanajuato quienes seguramente llegaron de
"mojados" ; muy amables nos explicaron las suertes y la puntuación. Klaus
fue a comprar hamburguesas y hot- dogs y comimos, como todos unos gringos,
acompañamos nuestros alimentos con una bebida gaseosa. Al inicio de la competencia llegó una especie de
escaramuza portando las banderas de EE.UU y de California, luego de hacer un
par de suertes formaron una línea y entonces se cantó el himno nacional y todos
los presentes se pusieron de pie. Se
inició el rodeo con la suerte de lazar al toro: un jinete lo laza por los
cuernos y el otro le tiene que lazar las patas traseras; continuaron con el lazo de patas traseras, en
esta suerte también participaron mujeres. Más adelante siguieron con
"voltear" al becerro: un jinete se baja del caballo, toma al animal
por los cuernos y lo voltea de modo que su dorso toque el suelo (bastante
sorprendente!). En realidad hay similitud con la charreada, sólo que ésta es
más colorida y la música más bonita! (Jeje).
Para terminar el
día nos detuvimos en la costa a esperar la caída del sol. Caminamos un buen rato por la playa, los
chicos juntaron madera seca para una fogata. Como ya era tarde, cociné en el
cámper un arroz con camarones y huevo revuelto (traté de imitar el arroz
chino). Quedó bastante bueno y lo degustamos sentados en nuestras cómodas
sillas plegables con vista a la playa y al mar. El sol no quería despedirse mas
finalmente lo hizo como a las 9:30.
Ya de regreso al
campamento hicimos la fogata y comimos bombones chamuscados. Disfrutamos del cielo estrellado, dimos
gracias al Creador por todas sus bellezas y el poder disfrutarlas tan
plenamente…y nos fuimos a dormir.
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